Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo —¿Qué clase de insecto? —preguntó Alicia con cierta ansiedad.
En realidad, lo que le preocupaba era si podÃa o no darle un pinchazo, sólo que le pareció que no serÃa de muy buena educación preguntárselo asà directamente.
—¡Cómo! ¿Entonces es que a ti no… —empezó a decir la vocecilla, pero cualquiera que fuese su explicación, quedó ahogada por un estridente silbato de la locomotora; todo el mundo saltó alarmado de sus asientos y Alicia también con los demás.
El caballo, que habÃa asomado la cabeza por la ventanilla, la volvió a meter tranquilamente y dijo:
—No es más que un arroyo que tenemos que saltar.
Todo el mundo pareció quedar satisfecho con esta explicación, pero Alicia no las tenÃa todas consigo ante la idea de que el tren se pusiese a dar saltos.
«Aunque si asà llegamos a la cuarta casilla ¡creo que valdrÃa la pena probarlo!» —concluyó para sus adentros. Al momento siguiente sintió cómo el vagón se elevaba por los aires y con el susto que esto le dio se agarró a lo que tuviera más cerca y dio la casualidad de que esto fue la barba de la cabra.