Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo —Me parece que el cuervo debe haberse marchado volando a otra parte —dijo Alicia.
—¡Cuánto me alegro de que se haya ido! Pensé que se estaba haciendo de noche.
—¡Cómo me gustarÃa a mà poder alegrarme asÃ! —comentó la Reina.
—Lo que pasa es que nunca me acuerdo de las reglas para conseguirlo. ¡Has de ser muy feliz, viviendo aquà en este bosque y poniéndote alegre siempre que quieres!
—¡Ay, si no estuviera una tan sola aquÃ! —se quejó Alicia con voz melancólica; y al pensar en lo sola que estaba dos lagrimones rodaron por sus mejillas.
—¡Hala, no te pongas asÃ! —le gritó la pobre Reina, retorciéndose las manos de desesperación. —¡Considera qué niña más excepcional eres! ¡Considera lo muy lejos que has llegado hoy! ¡Considera la hora que es! ¡Considera cualquier cosa, pero no llores!
Alicia no pudo evitar la risa al oÃr esto, a pesar de sus lágrimas.
—¿Puede Usted dejar de llorar considerando cosas? —le preguntó.
—Esa es la manera de hacerlo —aseguró la Reina con mucha decisión—: nadie puede hacer dos cosas a la vez, con que… Empecemos por considerar tu edad…, ¿cuántos años tienes?
—Tengo siete años y medio, exactamente.