La caza del snark
La caza del snark LA CAZA
El capitán frunció el ceño y arqueó una ceja.
«¡Ya podÃas haber hablado antes!
¡Es excesivamente torpe mencionarlo ahora que,
por asà decirlo, tenemos al snark al alcance de la mano!
»Nos entristecerÃamos mucho, como puedes figurarte,
si nunca más se te volviera a encontrar.
Pero, sin duda, amigo, podrÃas haberlo mencionado
cuando empezó la expedición.
»Es excesivamente torpe mencionarlo ahora,
como creo haberte dicho ya.»
Y el hombre a quien llamaba ¡Eh! Replicó suspirando:
«Le informé el mismo dÃa en que embarqué.
»Podéis acusarme de asesinato o de falta de buen sentido;
todos somos débiles en ocasiones.
Pero entre mis defectos
jamás estuvo dar falsas excusas.
»Lo dije en hebreo, luego en holandés,
después en alemán y en griego también;
pero olvidé completamente, y eso me mortifica,
¡que es inglés lo que habla usted!»
«Es una historia muy triste», dijo el capitán,
con una cara larguÃsima,
