La caza del snark
La caza del snark EL DESTINO DEL BANQUERO
Lo buscaron con dedales, lo buscaron con cuidado.
Lo persiguieron con tenedores y con esperaba.
Lo amenazaron con una acción de los ferrocarriles.
Lo cautivaron con sonrisas y jabón.
Y el banquero, infundido de un valor tan insólito
que fue motivo de general comentario,
avanzó locamente hacia adelante, hasta que lo perdieron de
vista en su afán por descubrir al snark.
Pero mientras buscaba con dedales y cuidado,
un veloz bandersnatch se acercó de repente
y agarró al banquero, quien chilló desesperado,
pues sabía que era inútil intentar escapar.
Le ofreció un gran descuento, le ofreció un cheque
—al portador— de siete libras y diez chelines.
Pero el bandersnatch simplemente alargó
el cuello y agarró nuevamente al banquero.
Sin pausa ni descanso forcejeó y pugnó,
dando saltos y brincos hasta caer al suelo sin sentido,
mientras las malhuriosas [malhumoradas+furiosas] mandíbulas
crujían salvajemente a su alrededor.
El bandersnatch huyó al aparecer los demás,
