La caza del snark
La caza del snark EL DESEMBARCO
«¡Excelente lugar para el snark!», exclamó el capitán,
a la vez que desembarcaba con sumo cuidado a su tripulación:
ensortijando los cabellos de cada marinero en su dedo,
les ponÃa fuera del alcance de la olas.
«¡Excelente lugar para el snark!», repitió,
como si esta sola frase debiera estimular a la tripulación.
«¡Excelente lugar para el snark!, y lo digo por tercera vez.
Recordad, todo lo que os diga tres veces es siempre verdad.»
La tripulación estaba completa. Contaba con un limpiabotas,
un sombrerero que también hacÃa capuchas;
un abogado, a quien trajeron para que pusiera orden en sus
disputas; y un tasador, para que valorase sus pertenencias.
Un empleado de los billares, hombre de inmensa habilidad,
y que quizás se habrÃa hecho con algo más de lo que
