Brevísima relación de la destrucción de las Indias
Brevísima relación de la destrucción de las Indias Otra vez, viendo los indios de una provincia de aquel reino que habían quemado los españoles tres o cuatro señores principales, de miedo se fueron a un peñón fuerte para se defender de enemigos que tanto carecían de entrañas de hombres, y serían en el peñón y habría, según dicen los testigos, cuatro o cinco mil indios. Envía el capitán susodicho a un grande y señalado tirano, que a muchos de los que de aquellas partes tienen cargo de asolar hace ventaja, con cierta gente de españoles para que castigase dizque los indios alzados que huían de tan gran pestilencia y carnicería, como si hobieran hecho alguna sinjusticia y a ellos perteneciera hacer el castigo y tomar la venganza, siendo dignos ellos de todo crudelísimo tormento sin misericordia, pues tan ajenos son de ella y de piedad con aquellos inocentes. Idos los españoles al peñón, súbenlo por fuerza, como los indios sean desnudos y sin armas, y llamando los españoles a los indios de paz y que los aseguraban que no les harían mal alguno, que no peleasen, luego los indios cesaron; manda el crudelísimo hombre a los españoles que tomasen todas las fuerzas del peñón y, tomadas, que diesen en los indios. Dan los tigres y leones en las ovejas mansas y desbarrigan y meten a espada tantos que se pararon a descansar: tantos eran los que habían hecho pedazos. Después de haber descansado un rato, mandó el capitán que matasen y despeñasen del peñón abajo, que era muy alto, toda la gente que viva quedaba. Y así la despeñaron toda, y dicen los testigos que veían nubada de indios echados del peñón abajo, de setecientos hombres juntos que caían donde se hacían pedazos. Y por consumar del todo su gran crueldad rebuscaron todos los indios que se habían escondido entre las matas y mandó que a todos les diesen de estocadas, y así los mataron y echaron de las peñas abajo.