Poemas & Elegias
Poemas & Elegias La solemnidad del comienzo es irónica: parodia de himno con fórmulas de liturgia arcaica, o… / salue, teque bona Juppiter auctet ope, / ianua… No faltan los alardes que venimos llamando culteranos. En medio de un diálogo sencillo, cercano a la comedia, surgen toques como el de Cycneae… speculae.
Oh, tú, agradable para el dulce marido, agradable para el padre, salud, y que Júpiter te colme de riquezas, puerta, de la que dicen que serviste muy bien en otro tiempo a Balbo, cuan5 do él mismo, anciano, tuvo la casa, y de la que cuentan que, al contrario, serviste muy mal a su hijo, una vez que, enterrado el viejo, te has hecho casada[215]. Ea, dinos por qué, dicen, has cambiado hasta abandonar tu antigua fidelidad al dueño.
10 «(Válgame Cecilio, a quien ahora pertenezco) no es culpa mÃa, aunque se diga que es mÃa. Nadie puede decir que yo he faltado en nada, pero la puerta lo hace <todo[216]> <para esas gentes[217]>, que, dondequiera que se descubre que se ha cometido un fallo, gritan a coro hacia mÃ: ¡puerta, la culpa es tuya!».
No basta eso, que tú lo digas con una palabra, sino que lo15 gres que cualquiera lo sienta y lo vea asÃ.
«¿Cómo puedo lograrlo? Nadie busca saber, ni se esfuerza por ello».
Yo lo quiero. No dudes en contármelo.