Poemas & Elegias
Poemas & Elegias Vosotras, banderas y trompetas, alejaos, llevad heridas a los hombres codiciosos, llevadles también riquezas. Yo, despreocupado con mi granero provisto, despreciaré a los ricos y despreciaré el hambre.
Sirve un buen vino y con él calma dolores recientes, para que el sueño rinda y cierre los ojos de quien está agotado. Nadie a este hombre de sienes aturdidas por el exceso de vino 5 despierte, hasta que descanse su desdichado amor. Pues se le ha colocado a mi amada una vigilancia cruel y se cierra con inflexible cerrojo su sólida puerta; puerta de dueño inexorable, te azote la lluvia, te alcancen los rayos lanzados por orden de Júpiter. Puerta, ábrete ya a mí solo, vencida por mis quejas, y al 10 abrirte, sigilosamente girando sobre tus goznes, no chirríes, y si mi locura hizo lanzar maldiciones contra ti, perdóname: que caigan sobre mi cabeza. Deberías acordarte de lo mucho que te dirigí con voz suplicante, cuando ofrecía a tu dintel guirnaldas de flores.
