Poemas & Elegias
Poemas & Elegias ¿Te has atrevido tú a vender a otros caricias que eran mÃas y en tu locura a dar a otros besos que eran mÃos? Llorarás entonces, cuando otro joven me tenga encadenado, y reine soberbio en un reino que era tuyo. Entonces, que tu castigo me alegre y en honor de Venus, merecedora de ello, clavada, una palma de oro[380] grabe mis desgracias: ESTA PALMA TE DEDICA TIBULO, LIBRADO DE UN AMOR ENGAÑOSO, Y PIDE, DIOSA, QUE TE MUESTRES AGRADECIDA.
¿Quién fue el primero que forjó las horribles espadas? ¡Qué salvaje y verdaderamente de hierro fue él! Nacieron entonces los asesinatos y las guerras para la raza humana; enton5 ces se abrió un camino más corto de muerte cruel. ¿O es que no tiene culpa el infeliz? ¿Nosotros para nuestro mal cambiamos lo que nos dio contra las fieras salvajes? Éste es el defecto del oro opulento: no habÃa guerras cuando una copa de haya se alzaba delante de los platos. No habÃa ciudadelas, ni empaliza10 das. Buscaba el sueño, seguro, el pastor en medio del rebaño de ovejas esparcido. Ojalá hubiera vivido entonces, no habrÃa conocido las funestas armas del populacho, ni habrÃa oÃdo la trompeta con el corazón en sobresalto. Ahora me arrastran al combate y quizá ya un enemigo empuña el dardo que ha de clavarse en mi costado.
