Poemas & Elegias
Poemas & Elegias En cuanto a ti, mala cosecha, que te llevas a Némesis de la ciudad, sin garantía alguna te devuelva la tierra las semillas. Y tú, tierno Baco, sembrador de la alegre uva, tú también, deja, Baco, los malditos lagares. No impunemente se puede escon65 der a las hermosas en tristes campos. No valen tanto tus mostos, padre. ¡Crezcan las cosechas, con tal de que no estén en el campo las jóvenes! Sea la bellota alimento y, según la antigua costumbre, bébase agua. La bellota alimentó a nuestros antepasados y por doquier siempre amaron. ¿Qué daño produjo no te70 ner los surcos sembrados? Entonces a cuantos Amor tocaba con su soplo ofrecía abiertamente gozos en valle umbrío una Venus suave. No había vigilantes, ni puerta dispuesta a mantener fuera a los dolientes. Si es lícito, por favor, costumbres de otro tiempo, volved <***>. Los cuerpos sin cuidado cúbranse de 75 pieles. Ahora, si la mía está encerrada, si la posibilidad de verla es escasa, ay, desdichado, ¿de qué me sirve una toga suelta? Conducidme allí: a la orden de mi dueña araremos los campos. No me niego a las cadenas y a los golpes.80