Poemas & Elegias
Poemas & Elegias 25 ¡Oh, dÃa radiante, el que pueda devolverte a mÃ! ¡Oh, para mà tres y cuatro veces dÃa feliz! Mas si todo lo que se promete por tu dulce retomo lo acogiera con oÃdo hostil un dios no mÃo, 30 no me consolarÃan ni reinos, ni el aurÃfero rÃo de Lidia[448], ni las riquezas que sustenta el mundo entero. Esto lo codicien otros. Pueda yo tranquilo con una condición de vida humilde gozar de mi querida esposa. Acude y escucha, hija de Saturno[449], mis tÃmidas súplicas. Atiéndelas tú también, Cipria[450], transportada en tu concha. Y si deniegan tu vuelta el destino y las siniestras 35 hermanas[451] que manejan los hilos de nuestras vidas y predicen nuestro futuro, llámeme a sus anchurosos rÃos y a su negro pantano el pálido Orco[452], abundante en perezosas aguas.
Los dioses me otorguen cosas mejores y no me resulten ciertas las pesadillas que anoche me produjo un agitado sueño. Alejaos, fatuos, y apartad de mà aquella falsa visión. Renunciad a querer buscar credibilidad en nosotros.
