Poemas & Elegias
Poemas & Elegias Furio, que no tienes esclavo, ni arca, ni chinches, ni arañas, ni fuego, pero sà padre y madrastra, cuyos dientes pueden masticar hasta pedernal, te va estupendamente con tu padre y con 5 el leño de la mujer de tu padre. No es extraño: pues gozáis de buena salud todos, digerÃs perfectamente, a nada tenéis miedo, ni a incendios, ni a duros derrumbamientos, ni a impiedades, ni 10 a las trampas de un veneno, ni a otros azares peligrosos. Sin embargo, tenéis los cuerpos más secos que el cuerno, o si hay algo más reseco por el sol, el frÃo o el hambre. ¿Por qué no es15 tás contento y feliz? Mantienes alejados de ti el sudor, la saliva, el moco y la enojosa coriza de nariz. A toda esta limpieza añade otra cosa más limpia: tienes el culo más brillante que un salero y no cagas diez veces en todo un año y esto más duro 20 que las habas y que los guijarros, de forma que si tú lo frotaras y lo trituraras con las manos, jamás podrÃas mancharte un dedo. Furio, estas ventajas tan dichosas no las desperdicies, ni 25 las estimes en poco y deja de pedir lo que sueles: cien mil sestercios; bastante feliz eres.
Poema dedicado a Juvencio, citándolo por su nombre. Aparece con su nombre en los poemas 24, 48, 81 y 99. El ciclo se completa con el 15 y 21, donde se alude a él sin nombrarlo. En este poema tampoco nombra a Furio, pero lo descubrimos por alusiones: no tiene esclavo, ni arca.
