Poemas & Elegias
Poemas & Elegias La burla empieza con la mención de Sestio, cuyo mal gusto era proverbial en la Roma de su tiempo. El adjetivo frÃgida empleado para la tos es, desde luego, un término técnico usado en crÃtica literaria.
La inesperada invocación final descubre la maestrÃa de nuestro poeta en sus finales anticlimáticos. Lo que empezó como una parodia de himno solemne dirigido a su finca como a un dios acaba en epigrama contra Sestio.
Oh finca mÃa[125], sabina o tiburtina (pues estiman que eres de TÃbur quienes no pretenden ofender a Catulo, pero los que lo 5 pretenden apuestan cualquier cosa a que eres sabina). Pero seas sabina o, más exactamente, de TÃbur, he estado muy a gusto en tu casa de campo en las afueras de Roma, donde expulsé de mi pecho una maldita tos, que me ocasionó —no sin 10 merecerlo— mi estómago, por ir tras cenas copiosas. Pues por querer ser invitado de Sestio[126], su discurso contra el candidato Ando, lleno de veneno y pestilencia leÃ. Entonces, un enfriamiento y un acceso de tos me quebrantaron hasta que huà a tu 15 regazo y me curé con reposo y tisana de ortigas. Asà que, recuperado, muchÃsimas gracias te doy, porque no te has vengado de mi falta. Ahora ruego encarecidamente que, si vuelvo a coger los abominables escritos de Sestio, el frÃo lleve la tos y el 20 enfriamiento no a mÃ, sino al propio Sestio, quien me invita precisamente cuando le he leÃdo un mal libro.