Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha 
Cuenta Cide Hamete Benengeli, autor arábigo y manchego, en esta altisonante, gravÃsima, minuciosa, dulce e imaginada historia que, después de pasar las cosas que quedan referidas, don Quijote alzó los ojos y vio que por el camino venÃan hasta doce hombres, a pie, ensartados como cuentas en una gran cadena de hierro, por los cuellos, y todos con esposas en las manos. VenÃan con ellos dos hombres de a caballo y dos de a pie con escopetas, dardos y espadas. Y asà que Sancho los vio, dijo:
—Esa es gente forzada del rey, que van a las galeras.
—¿Cómo gente forzada? —preguntó don Quijote—. ¿Es posible que el rey haga fuerza a ninguna gente?
—No digo eso —respondió Sancho—, sino que es gente que por sus delitos va condenada a servir al rey en galeras.
—Como quiera que ello sea —replicó don Quijote—, esa gente va de por fuerza y no de su voluntad. Y aquà encaja la resolución de mi oficio: socorrer a los miserables.