El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha -¡Ay Dios! ¿Si será posible que he ya hallado lugar que pueda servir de escondida sepultura a la carga pesada deste cuerpo, que tan contra mi voluntad sostengo? Sà será, si la soledad que prometen estas sierras no me miente. ¡Ay, desdichada, y cuán más agradable compañÃa harán estos riscos y malezas a mi intención, pues me darán lugar para que con quejas comunique mi desgracia al cielo, que no la de ningún hombre humano, pues no hay ninguno en la tierra de quien se pueda esperar consejo en las dudas, alivio en las quejas, ni remedio en los males!