El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha »En los tres dÃas primeros nunca Lotario le dijo nada, aunque pudiera, cuando se levantaban los manteles y la gente se iba a comer con mucha priesa, porque asà se lo tenÃa mandado Camila. Y aun tenÃa orden Leonela que comiese primero que Camila, y que de su lado jamás se quitase; mas ella, que en otras cosas de su gusto tenÃa puesto el pensamiento y habÃa menester aquellas horas y aquel lugar para ocuparle en sus contentos, no cumplÃa todas veces el mandamiento de su señora; antes, los dejaba solos, como si aquello le hubieran mandado. Mas la honesta presencia de Camila, la gravedad de su rostro, la compostura de su persona era tanta, que ponÃa freno a la lengua de Lotario.
»Pero el provecho que las muchas virtudes de Camila hicieron, poniendo silencio en la lengua de Lotario, redundó más en daño de los dos, porque si la lengua callaba, el pensamiento discurrÃa y tenÃa lugar de contemplar, parte por parte, todos los estremos de bondad y de hermosura que Camila tenÃa, bastantes a enamorar una estatua de mármol, no que un corazón de carne.