El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha -No me maravillarÃa de nada deso -replicó don Quijote-, porque, si bien te acuerdas, la otra vez que aquà estuvimos te dije yo que todo cuanto aquà sucedÃa eran cosas de encantamento, y no serÃa mucho que ahora fuese lo mesmo.
-Todo lo creyera yo -respondió Sancho-, si también mi manteamiento fuera cosa dese jaez, mas no lo fue, sino real y verdaderamente; y vi yo que el ventero que aquà está hoy dÃa tenÃa del un cabo de la manta, y me empujaba hacia el cielo con mucho donaire y brÃo, y con tanta risa como fuerza; y donde interviene conocerse las personas, tengo para mÃ, aunque simple y pecador, que no hay encantamento alguno, sino mucho molimiento y mucha mala ventura.
-Ahora bien, Dios lo remediará -dijo don Quijote-. Dame de vestir y déjame salir allá fuera, que quiero ver los sucesos y transformaciones que dices.