El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha »Hecha esta diligencia, me faltaba hacer otra, que era la que más me convenÃa: y era la de avisar a Zoraida en el punto que estaban los negocios, para que estuviese apercebida y sobre aviso, que no se sobresaltase si de improviso la asaltásemos antes del tiempo que ella podÃa imaginar que la barca de cristianos podÃa volver. Y asÃ, determiné de ir al jardÃn y ver si podrÃa hablarla; y, con ocasión de coger algunas yerbas, un dÃa, antes de mi partida, fui allá, y la primera persona con quién encontré fue con su padre, el cual me dijo, en lengua que en toda la BerberÃa, y aun en Costantinopla, se halla entre cautivos y moros, que ni es morisca, ni castellana, ni de otra nación alguna, sino una mezcla de todas las lenguas con la cual todos nos entendemos; digo, pues, que en esta manera de lenguaje me preguntó que qué buscaba en aquel su jardÃn, y de quién era.