El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha -Yo lo dudo -replicó Sancho Panza-; porque tengo para mà que, aunque lloviese Dios reinos sobre la tierra, ninguno asentarÃa bien sobre la cabeza de Mari Gutiérrez. Sepa, señor, que no vale dos maravedÃs para reina; condesa le caerá mejor, y aun Dios y ayuda.
-Encomiéndalo tú a Dios, Sancho -respondió don Quijote-, que Él dará lo que más le convenga, pero no apoques tu ánimo tanto, que te vengas a contentar con menos que con ser adelantado.
-No lo haré, señor mÃo -respondió Sancho-; y más teniendo tan principal amo en vuestra merced, que me sabrá dar todo aquello que me esté bien y yo pueda llevar.