Entremeses
Entremeses
Salen Leiva el Rector y el Secretario.
LEIVA.
¡Jesus, Jesus! ¡Qué hospital se ha hecho de forma!
RECTOR.
Era tanta la pudricion que habia en este lugar, que corría gran peligro de engendrarse una peste, que muriera mas gente que el año de las landres; y asi, han acordado en la república, por via de buen gobierno, de fundar un hospital para que se curen los heridos desta enfermedad ó pestilencia, y á mí me han hecho rector.
SECRETARIO.
Después que hay galera para las mujeres y hospital para los que se pudren, anda el lugar mas concertado que un reloj.
RECTOR.
No quiera vuesa merced saber mas, señor Leiva, que habia hombre que ni comia ni dormía en siete horas, haciendo discursos; y cuando via á uno con una cadena ó vestido nuevo, decía: «¿Quién te lo dió hombre? ¿dónde lo hubiste? ¿de dónde lo pudiste sacar? Tú no tienes hacienda mas que yo; con tener mas que tú, apenas puedo dar unas cintas á mi mujer.» Y desvanecidos en esto, se les hace una ponzoña y polilla. Mas pongámonos aquí, y veremos salir los enfermos.
Entra el Doctor tomando el pulso á Cañizares.
DOCTOR.