Entremeses
Entremeses
Salen Solórzano y Quiñones.
SOLÓRZANO.
Estas son las bolsas, y á lo que parecen son bien parecidas, y las cadenas que van dentro, ni mas ni menos: no hay sino que vos acudais con mi intento, que á pesar de la taimería de esta sevillana, ha de quedar esta vez burlada.
QUIÑONES.
¿Tanta honra se adquiere, ó tanta habilidad se muestra en engañar á una mujer, que lo tomais con tanto ahinco, y poneis tanta solicitud en ello?
SOLÓRZANO.
Cuando las mujeres son como estas, es gusto el burlallas: cuanto mas que esta burla no ha de pasar de los tejados arriba: quiero decir, que ni ha de ser con ofensa de Dios, ni con daño de la burlada: que no son burlas las que redundan en desprecio ageno.
QUIÑONES.
Alto, pues vos lo quereis, sea así: digo que yo os ayudaré en todo cuanto me habeis dicho, y sabré fingir tan bien como vos, que no lo puedo mas encarecer. ¿A dónde vais agora?
SOLÓRZANO.
Derecho en casa de la ninfa; y vos no salgais de casa, que yo os llamaré á su tiempo.
QUIÑONES.