Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda 
UCEDIÓ, pues, lector amantÃsimo, que, viniendo otros dos amigos y yo del famoso lugar de Esquivias, por mil causas famoso, una por sus ilustres linajes y otra por sus ilustrÃsimos vinos, sentà que a mis espaldas venÃa picando con gran priesa uno que, al parecer, traÃa deseo de alcanzarnos, y aun lo mostró dándonos voces que no picásemos tanto. Esperámosle, y llegó sobre una borrica un estudiante pardal, porque todo venÃa vestido de pardo, antiparas, zapato redondo y espada con contera, valona bruñida y con trenzas iguales; verdad es, no traÃa más de dos, porque se le venÃa a un lado la valona por momentos, y él traÃa sumo trabajo y cuenta de enderezarla.
Llegando a nosotros dijo:
—¡Vuesas mercedes van a alcanzar algún oficio o prebenda a la corte, pues allá está su IlustrÃsima de Toledo y su Majestad, ni más ni menos, según la priesa con que caminan!; que en verdad que a mi burra se le ha cantado el vÃctor de caminante más de una vez.
A lo cual respondió uno de mis compañeros:
—El rocÃn del señor Miguel de Cervantes tiene la culpa desto, porque es algo qué pasilargo.