Los trabajos de Persiles y Sigismunda

Los trabajos de Persiles y Sigismunda

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Llegóse en esto la noche, sin que la barca pudiese alcanzar al esquife, desde el cual daba voces Auristela, llamando a su hermano Periandro, que la respondía, reiterando muchas veces su para él dulcísimo nombre. Transila y Ladislao hacían lo mismo, y encontrábanse en los aires las voces de «dulcísimo esposo mío» y «amada esposa mía», donde se rompían sus disinios y se deshacían sus esperanzas, con la imposibilidad de no poder juntarse, a causa que la noche se cubría de escuridad y los vientos comenzaron a soplar de partes diferentes. En resolución, la barca se apartó del esquife, y, como más ligera y menos cargada, voló por donde el mar y el viento quisieron llevarla; el esquife, más con la pesadumbre que con la carga de los que en él iban, se quedó, como si aposta quisieran que no navegara. Pero, cuando la noche cerró con más escuridad que al principio, comenzaron a sentir de nuevo la desgracia sucedida: viéronse en mar no conocida, amenazados de todas las inclemencias del cielo, y faltos de la comodidad que les podía ofrecer la tierra; el esquife, sin remos y sin bastimentos, y la hambre sólo detenida de la pesadumbre que sintieron.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker