Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda »Cuando se acabaron los juegos, sería el crepúsculo de la noche; y, cuando el rey Policarpo quería levantarse de su asiento con los jueces que con él estaban para premiar al vencedor mancebo, vio que, puesto de rodillas ante él, le dijo: "Nuestra nave quedó sola y desamparada, la noche cierra algo escura, los premios que puedo esperar, que por ser de tu mano se deben estimar en lo posible, quiero, ¡oh gran señor!, que los dilates hasta otro tiempo, que con más espacio y comodidad pienso volver a servirte". Abrazóle el rey, preguntóle su nombre, y dijo que se llamaba Periandro. Quitóse en esto la bella Sinforosa una guirnalda de flores con que adornaba su hermosísima cabeza, y la puso sobre la del gallardo mancebo, y con honesta gracia le dijo al ponérsela: "Cuando mi padre sea tan venturoso de que volváis a verle, veréis cómo no vendréis a servirle, sino a ser servido".»