Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda —Esta nuestra peregrinación, hermano y señor mÃo, tan llena de trabajos y sobresaltos, tan amenazadora de peligros, cada dÃa y cada momento me hace temer los de la muerte, y querrÃa que diésemos traza de asegurar la vida, sosegándola en una parte, y ninguna hallo tan buena como ésta donde estamos; que aquà se te ofrecen riquezas en abundancia, no en promesas, sino en verdad, y mujer noble y hermosÃsima en todo estremo, digna, no de que te ruegue, como te ruega, sino de que tú la ruegues, la pidas y la procures.
En tanto que Auristela esto decÃa, la miraba Periandro con tanta atención que no movÃa las pestañas de los ojos; corrÃa muy apriesa con el discurso de su entendimiento para hallar adónde podrÃan ir encaminadas aquellas razones; pero, pasando adelante con ellas, Auristela le sacó de su confusión, diciendo: