Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda —Yo os agradezco, señores —respondió Auristela—, el deseo que me habéis mostrado; y, aunque no está en mi mano corresponder a él como debÃa, todavÃa haré que le pongan en efeto el prÃncipe Arnaldo y mi hermano Periandro, sin que sea parte mi enfermedad, que ya es salud, a impedirle. En tanto, pues, que llega el felice dÃa y punto de nuestra partida, ensanchad los corazones y no deis lugar que reine en ellos la malencolÃa, ni penséis en peligros venideros: que, pues el cielo de tantos nos ha sacado, sin que otros nos sobrevengan, nos llevará a nuestras dulces patrias; que los males que no tienen fuerzas para acabar la vida, no la han de tener para acabar la paciencia.