Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda »Atentamente le estuve escuchando, y de improviso me vino a la memoria su remedio, y a la lengua estas mismas palabras: "No hay para qué te ausentes, amigo; a lo menos, no ha de ser antes que yo hable con mi hermana Auristela, que es aquella hermosísima doncella que has visto. Ella es tan discreta que parece que tiene entendimiento divino, como tiene hermosura divina".