Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda »Antes desto, llegamos a aquella isla, que, a lo que creo, se llama Scinta, donde supimos las fiestas de Policarpo, y a todos nos vino voluntad de hallarnos en ellas. No pudo llegar nuestra nave, por ser el viento contrario; y así, en traje de marineros bogadores, nos entramos en aquel barco luengo, como ya queda dicho. Allí gané los premios, allí fui coronado por vencedor de todas las contiendas, y de allí tomó ocasión Sinforosa de desear saber quien yo era, como se vio por las diligencias que para ello hizo.
»Vuelto al navío y resueltos los míos de dejarme, los rogué que me dejasen el barco, como en premio de los trabajos que con ellos había pasado. Dejáronmele, y aun me dejaran el navío, si yo le quisiera, diciéndome que si me dejaban solo, no era otra la ocasión sino porque les parecía ser sólo mi deseo, y tan imposible de alcanzarle como lo había mostrado la esperiencia en las diligencias que habíamos hecho para conseguirle. En resolución, con seis pescadores que quisieron seguirme, llevados del premio que les di y del que les ofrecí, abrazando a mis amigos, me embarqué y puse la proa en la Isla Bárbara, de cuyos moradores sabía ya la costumbre y la falsa profecía que los tenía engañados, la cual no os refiero porque sé que la sabéis.