Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda Atento estuvo a estas razones de Periandro el colérico polaco; y, mirándole de hito en hito, respondió:
—Tu, señor, has hablado sobre tus años: tu discreción se adelanta a tus dÃas, y la madurez de tu ingenio a tu verde edad; un ángel te ha movido la lengua, con la cual has ablandado mi voluntad, pues ya no es otra la que tengo si no es la de volverme a mi tierra a dar gracias al cielo por la merced que me has hecho. Ayúdame a levantar, que si la cólera me volvió las fuerzas, no es bien que me las quite mi bien considerada paciencia.
—Eso haremos todos de muy buena gana —dijo Antonio el padre.
Y, ayudándole a subir en el macho, abrazándoles a todos primero, dijo que querÃa volver a Talavera a cosas que a su hacienda tocaban, y que desde Lisboa volverÃa por la mar a su patria. DÃjoles su nombre, que se llamaba Ortel Banedre, que respondÃa en castellano MartÃn Banedre; y, ofreciéndoseles de nuevo a su servicio, volvió las riendas hacia Talavera, dejando a todos admirados de sus sucesos y del buen donaire con que los habÃa contado.
Aquella noche la pasaron los peregrinos en aquel mismo lugar, y, de allà a dos dÃas, en compañÃa de la antigua peregrina, llegaron a la Sagra de Toledo, y a vista del celebrado Tajo, famoso por sus arenas y claro por sus lÃquidos cristales.