Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda 
LEGÓSE el día, y con él los agradecimientos del hospedaje; y, puestos en camino, al salir del lugar, toparon con los cautivos falsos, que dijeron que iban industriados del alcalde, de modo que de allí adelante no los podían coger en mentira acerca de las cosas de Argel.
—Que tal vez —dijo el uno; digo el que hablaba más que el otro—, tal vez —dijo— se hurta con autoridad y aprobación de la justicia; quiero decir que alguna vez los malos ministros della se hacen a una con los delincuentes, para que todos coman.
Llegaron todos juntos donde un camino se dividía en dos: los cautivos tomaron el de Cartagena, y los peregrinos el de Valencia. Los cuales otro día, al salir de la aurora, que por los balcones del oriente se asomaba, barriendo el cielo de las estrellas y aderezando el camino por donde el sol había de hacer su acostumbrada carrera, Bartolomé, que así creo se llamaba el guiador del bagaje, viendo salir el sol tan alegre y regocijado, bordando las nubes de los cielos con diversas colores, de manera que no se podía ofrecer otra cosa más alegre y más hermosa a la vista, y con rústica discreción, dijo: