Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda 
ISPUTÓSE entre nuestra peregrina escuadra, no una, sino muchas veces, si el casamiento de Isabela Castrucha, con tantas máquinas fabricado, podÃa ser valedero, a lo que Periandro muchas veces dijo que sÃ; cuanto más, que no les tocaba a ellos la averiguación de aquel caso. Pero lo que a él le habÃa descontentado, era la junta del bautismo, casamiento y la sepultura, y la ignorancia del médico, que no atinó con la traza de Isabela ni con el peligro de su tÃo. Unas veces trataban en esto, y otras en referir los peligros que por ellos habÃan pasado.
Andaban Croriano y Ruperta, su esposa, atentÃsimos inquiriendo quién fuesen Periandro y Auristela, Antonio y Constanza, lo que no hacÃan por saber quién fuesen las tres damas francesas, que, desde el punto que las vieron, fueron dellos conocidas. Con esto, a más que medianas jornadas, llegaron a Acuapendente, lugar cercano a Roma, a la entrada de la cual villa, adelantándose un poco Periandro y Auristela de los demás, sin temor que nadie los escuchase ni oyese, Periandro habló a Auristela desta manera: