Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda »El duque, entonces, volviéndose a nosotros, nos mandó, con imperiosas razones, los dejásemos solos, y que viniésemos a este lugar, donde le esperásemos, sin tener osadía de volver solamente el rostro a mirarles. Lo mismo mandó el otro peregrino a los dos que con él llegaron, que, según parece, también son sus criados. Con todo esto, hurté algún tanto la obediencia a su mandamiento, y la curiosidad me hizo volver los ojos, y vi que el otro peregrino colgaba el retrato de un árbol, no porque puntualmente lo viese, sino porque lo conjeturé, viendo que luego, desenvainando del bordón que tenía un estoque, o a lo menos una arma que lo parecía, acometió a mi señor, el cual le salió a recebir con otro estoque, que yo sé que en el bordón traía.