Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda Aquella noche, asimismo, visitó Arnaldo a todas aquellas señoras, y dio cuenta de algunas cosas que en el volver a buscarles, después que apaciguó la guerra de su patria, le habían sucedido. Contó cómo llegó a la isla de las Ermitas, donde no había hallado a Rutilio, sino a otro ermitaño en su lugar, que le dijo que Rutilio estaba en Roma; dijo, asimismo, que había tocado en la isla de los pescadores, y hallado en ella libres, sanas y contentas a las desposadas y a los demás que con Periandro, según ellos dijeron, se habían embarcado; contó cómo supo de oídas que Policarpa era muerta, y Sinforosa no había querido casarse; dijo cómo se tornaba a poblar la Isla Bárbara, confirmándose sus moradores en la creencia de su falsa profecía; advirtió cómo Mauricio y Ladislao, su yerno, con su hija Transila, habían dejado su patria y pasádose a vivir más pacíficamente a Inglaterra; dijo también cómo había estado con Leopoldio, rey de los dáneos, después de acabada la guerra, el cual se había casado por dar sucesión a su reino, y que había perdonado a los dos traidores que llevaba presos cuando Periandro y sus pescadores le encontraron, de quien mostró estar muy agradecido, por el buen término y cortesía que con él tuvieron; y, entre los nombres que le era forzoso nombrar en su discurso, tal vez tocaba con el de los padres de Periandro, y tal con los de Auristela, con que les sobresaltaba los corazones y les traía a la memoria así grandezas como desgracias.