Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda —No —respondió Ricla—, porque no me han dado lugar los muchos ojos que miran, para poder concertarme con los dueños de las barcas, y por no poder hallar escusa que dar para la compra.
—Asà es —dijo Antonio—, y no por no fiarme de la debilidad de los bajeles; pero, agora que me ha dado el cielo este consejo, pienso tomarle, y mi hermosa Ricla estará atenta a ver cuando vengan los mercaderes de la otra isla; y, sin reparar en precio, comprará una barca con todo el necesario matalotaje, diciendo que la quiere para lo que tiene dicho.