Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda —Lleguémonos aquà —respondió el bárbaro—, al borde desta barca donde están estas señoras; quizá alguna, al son de la voz de mi cuento, se quedará dormida, y quizá alguna, desterrando el sueño, se mostrará compasiva: que es alivio al que cuenta sus desventuras ver o oÃr que hay quien se duela dellas.
—A lo menos por mà —respondió Ricla de dentro de la barca—, y a pesar del sueño, tengo lágrimas que ofrecer a la compasión de vuestra corta suerte, del largo tiempo de vuestras fatigas.
Casi lo mismo dijo Auristela; y asÃ, todos rodearon la barca, y con atento oÃdo estuvieron escuchando lo que el que parecÃa bárbaro decÃa, el cual comenzó su historia desta manera: