Novelas ejemplares
Novelas ejemplares En la venta del Molinillo[323], que está puesta en los fines de los famosos campos de Alcudia[324], como vamos de Castilla a la AndalucÃa, un dÃa de los calurosos del verano, se hallaron en ella acaso dos muchachos de hasta edad de catorce a quince años: el uno ni el otro no pasaban de diez y siete; ambos de buena gracia, pero muy descosidos, rotos y maltratados. Capa, no la tenÃan; los calzones eran de lienzo y las medias de carne. Bien es verdad que lo enmendaban los zapatos, porque los del uno eran alpargates[325], tan traÃdos como llevados y los del otro picados y sin suelas, de manera que más le servÃan de cormas[326] que de zapatos. TraÃa el uno montera verde de cazador, el otro un sombrero sin toquilla[327], bajo de copa y ancho de falda. A la espalda y ceñida por los pechos, traÃa el uno una camisa de color de camuza[328], encerrada[329] y recogida toda en una manga; el otro venÃa escueto[330] y sin alforjas, puesto que en el seno se le parecÃa un gran bulto, que, a lo que después pareció, era un cuello de los que llaman valones[331], almidonado con grasa y tan deshilado de roto, que todo parecÃa hilachas. VenÃan en él envueltos y guardados unos naipes de figura ovada[332], porque de ejercitarlos se les habÃan gastado las puntas y porque durasen más se las cercenaron[333] y los dejaron de aquel talle. Estaban los dos quemados del sol, las uñas caireladas[334] y las manos no muy limpias; el uno tenÃa una media espada y el otro un cuchillo de cachas[335] amarillas, que los suelen llamar vaqueros[336].
