Novelas ejemplares
Novelas ejemplares —Con ese parecer —respondió el alférez— me animaré y disporné[1347] a escribirle, sin ponerme más en disputas con vuesa merced si hablaron los perros o no.
A lo que dijo el licenciado:
—Señor alférez, no volvamos más a esa disputa. Yo alcanzo el artificio del coloquio y la invención y basta. Vámonos al Espolón[1348] a recrear los ojos del cuerpo, pues ya he recreado los del entendimiento.
—Vamos —dijo el alférez.
Y, con esto, se fueron.
Fin