Cuentos de Canterbury
Cuentos de Canterbury Prólogo al cuento del escudero
VENID aquÃ, escudero, por favor, y contadnos algo acerca del amor. Seguro que sabéis tanto de él como cualquier otro.
—No, señor —replicó él—, pero haré lo que pueda con todo mi corazón, pues no quiero ir en contra de vuestros deseos. Yo contaré un relato, pero si lo cuento mal, espero que me perdonaréis. Lo haré lo mejor que pueda. Ahà va.
Cuento:
EN Tsarev, en las tierras de Tartana, vivÃa un rey que guerreaba contra Rusia; y en dichas contiendas muchos hombres valientes perdieron la vida. Este noble rey se llamaba Gengis-kan. En sus tiempos[260] gozaba de fama, pues en ninguna parte, ni por tierra ni en los mares, habÃa un señor tan excelente como él en todos aspectos. No carecÃa de ninguna de las cualidades que un rey debe tener. MantenÃa su jurada fidelidad a la fe en la que habÃa nacido. Además, era poderoso, rico, sabio, clemente y siempre justo; fiel a su palabra, honorable, benevolente y de temperamento, constante y firme, animoso, joven y fuerte; en las armas, tan esforzado como cualquier caballero de su palacio. Atractivo y afortunado, vivÃa en tal real esplendor que no habÃa nadie que pudiese comparársele.