Cuentos de Canterbury
Cuentos de Canterbury —Con mucho gusto —le respond×. Por Dios que os contaré un relato corto en prosa que probablemente os complacerá, creo; en caso contrario, es que sois muy difÃcil de contentar. Es un cuento muy edificante, con moraleja —aunque debo aclarar que distintas personas lo explican de maneras diferentes—. Por ejemplo, ya sabéis que cuando los evangelistas describen la Pasión de Jesucristo, no expresan cada uno de ellos de igual forma cómo ocurrieron las cosas; sin embargo, cada uno de ellos dice la verdad, y todos concuerdan en el significado general, aunque en la manera de decirlo pueda haber diferencias. Algunos de ellos explican más cosas; otros, menos. Pero cuando ellos —es decir, Mateo, Marcos, Lucas y Juan— escriben su conmovedora Pasión, no hay duda de que ellos querÃan darle idéntico significado. Por consiguiente, caballeros, os ruego que no me culpéis si he introducido cambios en el cuento, si —es un decir— utilizo más proverbios de lo corriente en este pequeño relato para reforzar el efecto, o si no me sirvo de las mismas palabras que hubieseis podido escuchar anteriormente, pues no hallaréis diferencia entre la idea general y el pequeño tratado del que he sacado este magnifico cuento. Por lo tanto, escuchad lo que voy a decir, y, esta vez, dejadme terminar.