Cuentos de Canterbury
Cuentos de Canterbury Prólogo al cuento del capellán de monjas
BASTA, señor —exclamó el caballero—. Con lo que nos has relatado ya tenemos de sobra. Para mucha gente, un poco de desgracia ya es suficiente.
A mí, sin duda alguna, me desagradan los relatos acerca de la caída de los poderosos y lo contrario me alegra: ver cómo un hombre de condición humilde asciende y prospera afincándose en la prosperidad. Estas cosas causan gozo y son las que deberían contarse.