Cinco obras en un acto

Cinco obras en un acto

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

NIKITA IVANICH.—Tiene usted muy mala cara, Vasil Vasilich… Hasta yo mismo tengo miedo… ¡Vámonos a casa! ¡Sea usted generoso!

SVETLOVIDOV.—¡Se hizo entonces la luz dentro de mí…, pero qué cara me costó esa luz, Nikituschka!… ¡Después de aquella historia…, de aquella muchacha…, me puse a vagar sin rumbo y a vivir sin sentido! ¡Sin mirar, al futuro!… Hacía de bufón, de gracioso, de payaso… Desmoralizaba las cabezas, pero… ¡qué artista era!… ¡Qué talento el mío!… ¡Enterré mi arte, lo vulgaricé, destrocé el lenguaje, borré mi propia imagen!… ¡Me devoró, me tragó ese hoyo negro!… ¡Antes no tenía conciencia de ello; pero hoy, al despertarme y echar la vista atrás, vi a mi espalda mis sesenta y ocho años!… ¡Ahora veo sólo la vejez! ¡La canción está cantada!… (Solloza.) ¡La canción está cantada!

NIKITA IVANICH.—¡Vasil Vasilich! ¡Padrecito! ¡Querido! ¡Tranquilícese!… ¡Dios mío!… (Llamando.) ¡Petruschka! ¡Egorka!

SVETLOVIDOV.—¡Y qué talento el mío! ¡Qué fuerza!… ¡No podrás nunca imaginar cómo era mi dicción! ¡Cuánto sentimiento y cuánta delicadeza había en ella! ¡Cuántas cuerdas suenan en este pecho! (Golpeándoselo.) ¡Podrían ahogarte!… Escucha, viejo… Espera… Deja que respire… Oye, por ejemplo, a «Boris Godunov[4]»…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker