Cinco obras en un acto
Cinco obras en un acto BORTZOV.—¿Claras, abuelo?… ¡Ay!… ¡Esas sí que me comprenderían!
SAVVA.—¡Pues las hay, querido!… ¡La de los santos es clara!… ¡Ellos comprenden todas las penas! ¡No tiene uno que contárselas!… ¡Comprenden sin palabras! ¡Te miran a los ojos y comprenden!… ¡Y entonces tú… sientes un consuelo…, como si las penas no hubieran existido nunca!
FEDIA.—¿Acaso tú has visto a los santos?
SAVVA.—Me ha ocurrido verlos, muchacho… ¡En la tierra hay toda clase de gentes!… ¡Hay muchos pecadores, pero también hay servidores de Dios!…
BORTZOV.—No comprendo nada. (Levantándose de pronto.) Para seguir una conversación hay que entenderla, ¿y acaso tengo yo ahora juicio? ¡Lo que tengo es instinto…, sed!… (Se acerca rápidamente al mostrador.) ¡Tijón! ¡Toma el abrigo! ¿Comprendes? (Se dispone a quitárselo) ¡El abrigo!
TIJÓN.—¿Y que llevas debajo? ¿Vas desnudo? No te lo quites. No lo cogeré. No quiero echar un pecado sobre mi alma. (Entra MERIK.)
Dichos y MERIK
BORTZOV.—¡Bien! ¡Me lo echaré yo! ¿Estás conforme?
