Cinco obras en un acto
Cinco obras en un acto TIJÓN.—¡Ve a decir a la señora que si quiere dar diez rublos tendrá la cuerda y se le arreglará el muelle de la berlina!
UNA VOZ, TRAS LA PUERTA.—¿Diez rublos? ¿Te has vuelto loco? ¡Eres peor que un perro rabioso! ¡Te alegras de la desgracia ajena!
TIJÓN.—¡Ya lo has oído! ¡Si no quieres, ni falta que me hace a mí!…
UNA VOZ, TRAS LA PUERTA.—¡Bueno, bueno!… ¡Espera! (Una pausa.) ¡La señora dice que sí!
TIJÓN.—¡Que se digne pasar, entonces! (Abre la puerta, y deja entrar al COCHERO.)
Dichos y el COCHERO
COCHERO.—¡Salud, ortodoxos!… ¡A ver…, venga la cuerda! ¡Deprisa!… ¿Quién puede ayudarme, muchachos?… ¡Habrá propina!
TIJÓN.—¡No les digas nada de propinas! ¡Déjales dormir! ¡Ya nos las arreglaremos tú y yo!
COCHERO.—¡Estoy rendido, helado y tan lleno de barro, que no me queda encima un hilacho seco! Otra cosa quería decirte, querido… ¿No tendrás por ahí un cuartito en el que la señora pudiera entrar un poco en calor? ¡La berlina va toda volcada de un costado, y es imposible tenerla allí sentada!
