Juguete cómico
Juguete cómico Despacho del director. A la izquierda, una puerta abre sobre las salas de empleados.
Hay dos mesas de escritorio. En el aderezo de la estancia se aprecian pretensiones a un lujo refinado: muebles tapizados de terciope-lo, flores, estatuas, alfombras, teléfono... Es el mediodía. En la escena, y calzado con unos
«valenkii» (está solo JIRIN
JIRIN.-(A gritos, y asomando la cabeza por la puerta.) ¡Diga que compren en la farmacia quince «kopeikas» de gotas de valeriana y que traigan también al despacho del director agua fresca!... ¡Hay que decírselo cien veces!
(Yendo hacia la mesa.)
¡Estoy rendido completamente!... ¡Ya son tres días y tres noches las que llevo escribiendo, y sin pegar los ojos!... ¡La mañana y la tarde me las paso aquí, escribe que te escribe, y la noche, tosiendo en casa!... (Tose.) ¡Y ahora, por añadidura, siento todo el cuerpo congestionado!...
¡Tengo temblor..., calor..., tos..., dolor de piernas y como unas chispas en los ojos!...
(Se sienta.) Nuestro director..., ese granu-ja..., ese pamplinoso..., se dispone a leer hoy en la junta la Memoria de este título: «Nuestro Banco en el presente y en el porvenir»...