La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Entre otras cosas Boshniak escribe en sus apuntes que, gracias a sus constantes pesquisas sobre los rusos instalados en la isla, se enteró por los indígenas de Tangui de lo siguiente: hace treinta y cinco o cuarenta años un navío naufragó en la costa oriental; la tripulación se salvó, construyó una casa y al cabo de algún tiempo también una embarcación, en la que un número indeterminado de personas atravesó el golfo de La Pérouse y salió al estrecho de Tartaria, donde sufrieron un nuevo naufragio cerca de la aldea de Mgachi, esta vez solo hubo un superviviente, un hombre llamado Kemtz. Poco tiempo después llegaron desde el Amur dos rusos, Vasili y Nikita, que se pusieron de acuerdo con Kemtz para construir una casa en Mgachi. Se dedicaron a la caza de animales de piel que vendían a los manchurianos y a los japoneses. Uno de los guiliakos le mostró un espejo que supuestamente le había regalado Kemtz a su padre. El guiliako no lo habría vendido por todo el oro del mundo, aduciendo que lo guardaba como un preciado recuerdo de un amigo de su padre. Vasili y Nikita tenían mucho miedo del zar, lo que prueba que eran fugitivos. Los tres se quedaron en Sajalín hasta el fin de sus días.