La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Kosheliov presentó un documento para que se le permitiera casarse con la señorita Tertíshnaia, y obtuvo la pertinente autorización. Mientras tanto Vukol le abrió su corazón a Yelena y le suplicó que se fuera a vivir con él. Ella también le confesó su amor sincero, pero le dijo:
—Puedes venir a verme, pero no puedo vivir contigo. Tú estás casado y yo, como todas las mujeres, tengo que pensar en mí misma, casarme con un buen hombre.
Cuando Vukol se enteró de la inminencia del matrimonio, se sintió desesperado y se envenenó con acónito. Más tarde, cuando la interrogaron, Yelena reconoció que había pasado cuatro noches con él. Dicen que un par de semanas antes de su muerte, al ver cómo Yelena fregaba el suelo, exclamó:
—¡Ah, mujeres, mujeres! ¡Por una he ido a parar al penal y por otra no tardaré en morir!