La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Los niños, es decir, la población de menos de quince años, también alcanzan un porcentaje elevado: el 24,9 %. Si se compara con estadísticas correspondientes de Rusia[119], esa cifra es baja, pero para una colonia penitenciaria, donde la vida familiar se enfrenta a condiciones desfavorables, es alta. La fecundidad de las mujeres de Sajalín y la baja tasa de mortalidad infantil, como verá el lector más adelante, pronto elevará todavía más el porcentaje de niños, tal vez incluso hasta los niveles rusos. Es un aspecto positivo porque, además de otras consideraciones referentes a la colonización, la cercanía de los niños sirve de soporte moral a los exiliados y les recuerda, con mucha más intensidad que ninguna otra circunstancia, su aldea natal. Además, los cuidados que requieren salvan a sus madres de la ociosidad. También hay un aspecto negativo, ya que esa población no productiva, que exige gastos sin aportar nada, complica aún más las dificultades económicas y aumenta la pobreza. En ese sentido, sitúa a la colonia en condiciones aún más desastrosas que las del campo ruso: los niños de Sajalín regresan al continente en la adolescencia o cuando alcanzan la edad adulta y la provisión de fondos de la colonia nunca se recupera.