La isla de Sajalin
La isla de Sajalin —A los detenidos, sobre todo a los que llevan grilletes, les gusta presentar todo tipo de peticiones absurdas. Cuando me destinaron aquí y inspeccioné la cárcel por primera vez, recibí cincuenta peticiones. Las acepté, pero anuncié a los solicitantes que todos los que me hubiesen remitido súplicas que no fuesen dignas de atención serían castigados. Solo dos resultaron pertinentes, las demás eran absurdas. En definitiva, ordené azotar a cuarenta y ocho personas; la vez siguiente, a veinticinco; de ese modo, el número de peticiones fue decreciendo y ahora ya no me entregan ninguna. Les he quitado la costumbre.