Tres hermanas
Tres hermanas Entra MASCHA.
VERSCHININ. —Vengo a despedirme. (OLGA se retira a un lado para no importunar la despedida).
MASCHA. —(Fijando los ojos en su rostro). ¡Adiós! (Largo beso).
OLGA. —¡Basta! ¡Basta! (MASCHA solloza convulsivamente).
VERSCHININ. —Escríbeme. No me olvides. Déjame. Ya es hora… ¡Olga Sergueevna! ¡Cójala…! Se me hace tarde…, va voy retrasado. (Besa, conmovido, las manos de OLGA, vuelve a abrazar a MASCHA, y sale rápidamente).
OLGA. —¡Bueno, Mascha…! ¡Basta ya, querida! (Entra KULIGUIN).
KULIGUIN. —(Azorado). ¡No importa…! ¡Déjala que llore! ¡Déjala…! ¡Mi buena, mi querida Mascha…! ¡Eres mi mujer! ¡Pese a todo, soy feliz…! ¡No me quejo! ¡No te hago ningún reproche! ¡Olia es testigo…! ¡Empezaremos otra vez a vivir como antes…, y yo no te diré ni una palabra ni te haré la menor alusión…!
MASCHA. —(Reprimiendo los sollozos). ¡Junto al mar hay un roble verde, con una cadena de oro prendida en él! Con una cadena de oro prendida en él… ¡Me vuelvo loca! ¡Junto al mar…! ¡Roble verde…!
