Tres hermanas
Tres hermanas OLGA. —¿Que se marcha usted?… ¡No! ¡No…!
IRINA. —¡Se queda usted a almorzar con nosotros…! ¡Por favor…!
OLGA. —¡Se lo ruego!
VERSCHININ. —(Con una inclinación cortés). ¡Según parece, he caÃdo aquà en un dÃa de santo…! ¡Perdone que, por no saberlo, no la haya felicitado! (Se traslada con OLGA al salón).
KULIGUIN. —¡Hoy, señores, es domingo y, por tanto, dÃa de descanso…! ¡Descansemos, pues…! ¡Divirtámonos todos, cada uno conforme a su edad y situación…! Por cierto, hay que quitar las alfombras durante el verano y guardarlas hasta el invierno con naftalina o polvos persas… ¡Los romanos eran gente sana! ¡SabÃan trabajar, pero sabÃan también descansar! ¡TenÃan una «mens sana in corpore sano»…! ¡Su vida fluÃa con arreglo a determinadas formas…! Nuestro director suele decir: «¡Lo importante en una vida es su forma!». «¡Lo que pierde su forma, acaba!»… Asà ocurre igualmente en nuestra vida cotidiana… (Cogiendo a MASCHA por el talle y riendo). ¡Mascha me quiere! ¡Mi mujer me quiere…! Las cortinas hay que guardarlas también con las alfombras… ¡Hoy estoy contento y de un humor magnÃfico…! ¡A las cuatro, Mascha, iremos a casa del director! ¡Se está organizando un paseo de pedagogos con sus familias!